Tras la compra de “La República” por Ardila, el diario de negocios se convertirá en diario general

Autor foto: Juan Manuel Herrera - OAS/OEA

Carlos Julio Ardila Gaviria - quien fue por lana y salió trasquilado en el episodio en el que entregó la cabeza de Vicky Dávila a cambio de evitar daños colaterales -, encabeza el nuevo proyecto de la Organización Ardila Lülle de regresar a la prensa escrita con la compra del periódico de negocios “La República” (Editorial El Globo) e involucrarse en la “carrera digital” de su conglomerado de medios.

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El atribulado periódico económico acumuló pérdidas por $4.335 millones durante los últimos cuatro años, y sus ventas se congelaron en los $30 mil millones al año. La transacción está por cerrarse por $27.000 millones, y significará el regreso del Grupo Ardila a Editorial El Globo, en el que estuvo entre los años 70s y 90s. El Globo es controlado por “Edimedia” - de las familias Gómez Martínez y Hernández de la Cuesta dueñas de “El Colombiano” de Medellín -, cuya venta se enredó porque es mejor inmobiliaria que diario como ocurre con muchos medios por estos días: que son mejores ladrillos que impresos, o que noticieros de TV o de radio.

Por Héctor Mario Rodríguez

Tal vez no sea la mejor noticia para el Periodismo colombiano. Menos en medio de la fresca coyuntura propiciada por el controvertido despido de Vicky Dávila de RCN por orden del presidente Juan Manuel Santos: el “Cuarto Poder” arrodillado al “Poder Político” en un despreciable episodio que demuestra cómo los empresarios-periodistas abusan del “mensajero” de la información.

En el fondo pesó más el “Poder de los negocios” que ha envilecido la libertad de expresión y ahondado la autocensura entre los periodistas colombianos. A Vicky Dávila no hay que censurarle que haya publicado el vídeo de la “comunidad de los cacorros”, ni, obviamente, que haya investigado a los siniestros policías que usan su uniforme como escudo para delinquir.

Tampoco que haya dado la batalla contra la “superministra” aún no investigada por el contrato que pagó con nuestros impuestos las almendras más caras de la historia (400 cajas), ni que haya dado pelea contra el presidente que se ufana de haber sido el periodista que nunca fue, porque era dueño de “El Tiempo” mientras trabajaba con líderes cafeteros que saquearon la Federacafé por décadas y no dijo nada (tampoco su periódico).

Lo que no me gusta para nada de la penosa historia de la renuncia de Vicky Dávila, a quien en verdad “la renunciaron” (ella me parece una gran periodista) - es que en su libro “El honor a la verdad” ella mantenga en la sombra o el anonimato el nombre de su “jefe” o “el doctor”, a quien en 230 páginas le guarda reverencialmente el nombre a pesar de que el personaje entregó su cabeza en bandeja.

Es Carlos Julio Ardila Gaviria - “mi jefe” dice insistentemente ella - quien como cualquier fulano sirvió de vehículo para llevarle a Vicky las famosas almendras que eran el mensaje de su despedida. Como dice la Dávila en el libro en el que teme nombrar a Carlos Julio, era ella o recibir retaliaciones muy graves para la Organización Ardila Lülle (el impuesto a las gaseosas, la renovación de la licencia del Canal RCN, el tercer canal, la sanción por el alquiler de un grupo de emisoras, etcétera).

Hasta ahora a Ardila le salió el tiro por la culata: habrá impuesto a las gaseosas (en la Reforma Tributaria), habrá un tercer competidor para los canales RCN y Caracol, debe haber sanción por el “arriendo” de las emisoras y le fue ratificada la sanción por los abusos con los precios del azúcar por empresas de la Organización.

DE ESPECIAL A GENERAL

Es el mismo Carlos Julio Ardila Gaviria - el que fue por lana y salió trasquilado -, quien encabeza el nuevo proyecto de la Organización Ardila Lülle de regresar a la prensa escrita con la compra del periódico de negocios “La República” (Editorial El Globo) e involucrarse en la “carrera digital” de su conglomerado de medios.

El retorno será mucho más agresivo de lo que se esperaba. Comprará un diario que ha acumulado pérdidas por $4.335 millones durante los últimos cuatro años, mientras que sus ventas se congelaron en los $30 mil millones desde el 2012 y de allí no pasa porque ya pocos leen papel y de periódico, se convirtió en un mero organizador de eventos para paliar las bajas ventas porque entre otras cosas publica “noticias viejas”.

Los Verdaderos Dueños del País

“El señor Carlos Ardila Lülle (padre de Carlos Julio), senador conservador y cabeza visible del grupo financiero Postobón-Lux, posee el 32% de La República, un importante paquete de acciones de El Colombiano, diario conservador de Medellín, y encabeza el grupo de capitalistas que recién compró El Siglo, otro diario conservador (página 111)”.

Ardila y los medios a mediados de los 70s

El señor Ardila Lülle, por ejemplo, con intereses muy claros en Postobón (ha quebrado cuanta empresa se le ha puesto por delante en esta materia); con intereses en los envases es propietario, también, de Peldar; con intereses en los textiles; ya tiene considerable número de acciones en Coltejer, ahora ha resuelto adueñarse de los medios de comunicación con apoderamiento. Compró a RCN, compró a Sonolux, empresa disquera, y también compró la Cadena Tricolor. (Daniel Samper Pizano).

La idea no es nueva

Los Ardila llegaron a tener hasta dos puestos en la Junta Directiva de Editorial El Globo hasta fines del siglo pasado y entonces en varias ocasiones se oyó a Carlos Julio Ardila proponer que “La República” debía convertirse en periódico de noticias generales.

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“La República”, fundado el primero de marzo de 1954 por el expresidente Mariano Ospina Pérez, por Hernán Jaramillo Ocampo, José Restrepo Restrepo, Luis Córdoba Mariño, Álvaro de Angulo y Julio César Hernández, cayó en los años 70s en manos de los conglomerados financieros involucrados en una guerra de apoderamiento empresarial alentada por los recién desembarcados “pulpos” como Jaime Michelsen Uribe, Carlos Ardila Lülle y Félix Correa Maya, por citar algunos.

“El señor Ardila Lülle, por ejemplo, con intereses muy claros en Postobón (ha quebrado cuanta empresa se le ha puesto por delante en esta materia); con intereses en los envases es propietario, también, de Peldar; con intereses en los textiles; ya tiene considerable número de acciones en Coltejer, ahora ha resuelto adueñarse de los medios de comunicación con apoderamiento.

Compró a RCN, compró a Sonolux, empresa disquera, y también compró la Cadena Tricolor. Compró a RCN y hace poco estaba conversando con algunos redactores y algunos radioperiodistas de RCN quienes me comentaron que ya comenzaron a filtrarse algunas consignas sobre lo que se puede decir y lo que no se puede decir. El señor Ardila Lülle y sus más cercanos colaboradores han empezado a decirle a las emisoras qué es lo que les gusta y qué es lo que no les gusta”.

Esta historia la contó en junio de 1974 Daniel Samper Pizano en un Curso de Comunicaciones realizado en Medellín. Entonces era subdirector del periódico liberal “El Pueblo” de Cali y después se convertiría en accionista del diario “El Tiempo” en donde los Santos y la Unidad Investigativa se hicieron los locos con las manipulaciones del banquero Jaime Michelsen Uribe, mientras “El Espectador” sufría una persecución asquerosa que llevó a su colapso.

Pero volviendo a la historia de los Ardila, con el paso de las horas, entonces, se supo que a los dueños de Postobón lo que no les gustaba ver era ni una Coca Cola por las oficinas de los medios de la cadena RCN y así se ha cumplido durante más de 40 años. Tampoco les gusta ver a periodistas hablando de sus negocios (obviamente cuando les va mal).

La considerada “Biblia” de la historia empresarial colombiana, “Los Verdaderos Dueños del País”, de Julio Silva Colmenares, cuenta cómo (en 1977) “el señor Carlos Ardila Lülle (padre de Carlos Julio), senador conservador y cabeza visible del grupo financiero Postobón-Lux, posee el 32% de La República, un importante paquete de acciones de El Colombiano, diario conservador de Medellín, y encabeza el grupo de capitalistas que recién compró El Siglo, otro diario conservador (página 111)”.

Fuente: La Industria de los Medios Masivos de Comunicación de Colombia - María Teresa Herrán - 1991

Juan Carlos Hernández de la Cuesta

EL PLAN A SE VOLVIÓ PLAN B

Cuando el pasado siete de julio de 2016 Primera Página reveló la primicia del retorno a “La República” de los Ardila, no había entonces novedad inmensa, contadas así las cosas. Pero si el compromiso de salir de una cadena de errores que mantiene tiene postrados al Canal RCN, a la audiencia del RCN Radio, lo que se multiplicó con la fallida relación con el grupo mexicano Televisa entorno de la revista “Caras”, es una promesa, puede ser interesante, pero el camino no es color de rosas.

La Organización Ardila Lülle buscaba quedarse, en dos etapas, primero con el control del diario de negocios “La República”, y luego, con el control del periódico antioqueño “El Colombiano”. Sin embargo el proyecto ya fue abortado en esa magnitud y por eso se buscó la fórmula más práctica desde el punto de vista de negocios, es decir, de costos.

Los Ardila llegaron a tener hasta dos puestos en la Junta Directiva de Editorial El Globo hasta fines del siglo pasado y entonces en varias ocasiones se oyó a Carlos Julio Ardila proponer que “La República” debía convertirse en periódico de noticias generales. Rodrigo Ospina Hernández, entonces accionista mayoritario apoyado por el coaccionista “El Colombiano” se opusieron férreamente.

La idea será retomada ahora por Carlos Julio, quien aprovechará dos rotativas Goss Community de gran capacidad de automatización y calidad de impresión. La única discusión pendiente para cerrar el negocio de compra de Editorial El Globo hoy tiene que ver con lotes de terrenos de unos 5.000 metros cuadrados en Fontibón, que incluso pueden tener gran futuro para desarrollo inmobiliario.

Un detalle: cuando el pasado seis de julio los ejecutivos de la Organización Ardila Lülle llegaron a Fontibón encabezados por Carlos Julio Ardila (como lo reveló en exclusiva Primera Página), llamó la atención la presencia de José Roberto Arango Pava, ex consejero presidencial de Álvaro Uribe conocido como rescatista de empresas y conciliador de entuertos.

Pues bien, eso tiene que ver con que los accionistas de “La República”, los mismos dueños del periódico “El Colombiano” de Medellín, se encuentran seriamente enfrentados en medio de una vieja rencilla de origen político entre los herederos de los patriarcas Fernando Gómez Martínez y Julio César Hernández.

Jorge Hernández, sobrino de Julio César Hernández y gerente de “El Colombiano”, se lanzó a la  política y le propinó a Juan Gómez Martínez una derrota electoral al Senado que se convirtió en el Florero de Llorente y desató la guerra interna. Mientras, a mediados de 2004 “El Colombiano” adquirió el 90 por ciento de Editorial El Globo, y luego Inversiones Edimedia - el holding de impresos de las familias Gómez Martínez y Hernández - asumió el control casi que total.

Hoy más de tres decenas de herederos de las dinastías se disputan la posibilidad de monetizar los dos periódicos. Sin embargo la pelea de familias conspiró para que pudiera venderse en esta ocasión “El Colombiano” (la opción pasa a Univanta de los Galvis de Bucaramanga) que además tiene la peculiaridad que vale más como activo inmobiliario que como medio de comunicación. Su ex sede en el centro de Medellín y las instalaciones en Bello despiertan todos los apetitos de desarrolladores.

En medio de esas condiciones “La República” es un mecanismo más barato (unos $27.000 millones, menos $14.601 millones en deuda, para un pago de unos US$5 millones al final) en el plan de Carlos Julio Ardila Gaviria, el heredero del magnate Carlos Ardila Lülle, de fortalecer su conglomerado mediático e incursionar también agresivamente en el mundo digital, para lo cual negocia la adquisición del portal de noticias antioqueño “Minuto30.com”.

El banquero de inversión Juan Manuel Ordóñez, hoy al frente de Tinello Capital, está encargado de planear la expansión. Entre mayo de 2004 y agosto de 2011 se desempeñó como vicepresidente senior de Violy & Company, luego fue MBA asociado de Advent International y después business development manager de Navent Group.

Un detalle que confirma que todo está consumado. “La República” publicó el pasado 27 de julio un llamativo reportaje sobre “Las cinco claves del modelo empresarial del Nacional” en el que se resalta que todo lo que sucede en el equipo de fútbol, recién campeón de la Copa Libertadores, es posible gracias al “apoyo de la Organización Ardila Lülle”.

Publicado 10/08/2016 10:15 a.m.